Lo más reciente

Los viajes que ya has hecho

Viajamos para descubrir lugares nuevos. Al menos, ese es el lugar común sobre el que se erige gran parte de nuestra idea de las vacaciones, y también uno de los reclamos más eficaces de la industria turística. La paradoja es que ya conocemos muchos de esos lugares que vamos a descubrir por primera vez. (…)

Tanta gente que escribe bien

El verano es para los libros, pero también para las ansiedades que los acompañan.

Hace unos días, durante un viaje por Estados Unidos, entré en una librería. Bastaron unos minutos de paseo entre los expositores para constatar que me eran desconocidas todas las novelas expuestas en la sección de novedades, al igual que las de la estantería con el rótulo de Recomendaciones de nuestros libreros. No me decían nada ni los títulos, ni los nombres de los autores, ni los nombres de los críticos cuyo entusiasmo de molde (“una voz diferente que dará mucho que hablar”; “un libro necesario, imprescindible”) adornaba fajas y contraportadas. (…)

El discreto encanto del fracaso

Ahora que el fracaso se instala de nuevo en la idiosincrasia de la Selección española, planteémonos que quizá pasar días debatiendo sus derrotas ejerza como pegamento nacional más de lo que pensamos.

Esto va en contra de la idea de que la falta de cohesión nacional española se debe a la ausencia de un proyecto común e ilusionante. Una tesis que ignora el larguísimo tiempo que nuestro país ha sobrevivido a esa presunta carencia. El historiador Rafael Núñez Florencio publicó en 2010 un libro titulado El peso del pesimismo en el que desbrozaba la fecunda tradición de la España moderna, desde mucho antes de la Guerra del 98, de explicarse a sí misma como una nación decadente y fracasada, y de emplear para ello una retórica maximalista.

Núñez Florencio señalaba que el pesimismo se había convertido en un marco mental autoimpuesto; pero quizá nos equivocamos al pensar que una nación solo se puede mantener en pie si los relatos que la vertebran son relatos de éxito. Las naciones que se explican a sí mismas como entes fracasados, como víctimas ontológicas -sea de sus enemigos históricos o de sus propias carencias-, también tienen su atractivo. (…)

Debate en el PP, ¿para qué?

Debate en el PP, ¿para qué?

Desde que empezaron a anunciarse las distintas candidaturas para presidir el PP, se ha venido insistiendo en la necesidad de que el debate vaya más allá de los nombres propios, que se centre en las ideas, en el programa. Es una petición saludable, pero que parece olvidar una cuestión fundamental: el problema del Partido Popular nunca ha sido lo que dice defender. Al menos, este no ha sido su problema ante sus bases y sus simpatizantes potenciales. Lo que ha alejado a estos últimos del partido ha sido más bien la distancia entre su programa y su comportamiento. (…)

Incómodos con Lopetegui, no con Putin

Hay muchas razones para sentirse incómodos con el Mundial de fútbol que se está celebrando estos días en Rusia. El deseo de organizar el Mundial no se debe a un arranque de generosidad futbolera de Putin, sino que se trata de una operación diseñada para reforzar su perfil tanto hacia el exterior como hacia el interior. Organizar el Mundial es la forma que tiene este régimen de lavarse la cara, normalizando sus violaciones del derecho internacional y exhibiendo cuánto lo respetan y reconocen las naciones extranjeras.

Y sí, en todo ello somos participantes necesarios quienes nos asomamos estos días al Croacia-Nigeria de turno. (…)

Sin vuelta atrás

Se intuye desde hace tiempo: no habrá un regreso a la España pre-procés. Por un lado, porque muchos de los supuestos de aquella España quedaron dinamitados por el propio proceso independentista; por otro, porque los acontecimientos de los últimos años han alterado el nervio mismo de la opinión pública. Y, finalmente, porque Ciudadanos está logrando desplazar el marco de la política nacional hacia esa nueva sensibilidad.

Las mentes binarias verán esto como una derechización de España, como una vuelta al centralismo o como el tenebroso regreso del nacionalismo español. En realidad, a lo que asistimos es a una evolución del debate público que, poco a poco y casi a tientas, va trascendiendo esos términos. (…)

ETA volverá a Región

Derrotada ETA, queda la batalla por el relato. Este fue el consenso de la semana pasada, cuando constatamos tanto la raquítica estructura homicida que les quedaba por desmantelar a los etarras como la pujanza de aquellos sectores sociales que acuden en su auxilio discursivo.

Pero la rutinaria admonición sobre la importancia del relato dejaba intuir una pregunta más precisa e incómoda: ¿cómo se dará la batalla del relato la semana que viene, cuando los focos de la atención nacional se hayan desplazado a otro sitio, y el hueco que ocupaban en la plaza las cámaras de Antena 3 lo llenen votantes de Bildu? ¿Cómo se ganará la lucha por llamar asesinos a los asesinos cuando, a efectos prácticos, y siguiendo el título de la novela de Benet, ETA haya vuelto a Región?

La Manada y la polémica

Casos como el de ‘la Manada’ se acaban convirtiendo en una radiografía de la sociedad y del debate público. Por ello nos embarcan inevitablemente en una dinámica de separar el trigo de la paja; es decir, conjugar el principio de contención ante las reacciones viscerales del grupo con una visión pragmática del funcionamiento de los regímenes basados en la opinión pública, cómo consiguen que se produzcan avances y, por el contrario, cómo pueden impedirlos.

En este sentido, uno de los argumentos más endebles que se han utilizado estos últimos días es el que lamenta que personas sin formación en Derecho critiquen la sentencia (…)