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Las lecciones aprendidas

‘Spanish Inquisition’. Desde luego, el titular del reciente editorial de The Times acerca del inminente juicio a los líderes separatistas no se andaba por las ramas. Y entre los constitucionalistas cundieron la indignación, el orgullo herido y una plomiza sensación de déjà vu.

Efectivamente, esto ya lo hemos vivido. Ya hemos pasado días enteros decepcionados por el tratamiento que algunos medios extranjeros daban a la crisis catalana. Ya nos hemos revuelto contra la pereza intelectual que ha teñido numerosos análisis, y ya hemos asistido al inagotable despliegue de energía del separatismo en busca de apoyos internacionales -o de cualquier cosa que pudiera parecerlo-. Por esto deberíamos llegar al juicio del procés con algunas lecciones aprendidas. (…)

Desnudos

En la crisis venezolana hay unas cuantas certezas, y nunca está de más enumerarlas. Primera: Nicolás Maduro es un tirano que se mantiene en el poder a través del crimen, la destrucción de las instituciones y la miseria en la que ha sumido a su pueblo. Segunda: la obligación moral de todos los que, por un puro accidente de nacimiento, tenemos la fortuna de no sufrir esa tiranía es apoyar a quienes sí lo hacen. Tercera: por ahora, la actitud del gobierno español no parece fruto de la prudencia sino de una mezcla de cobardía y desidia. Cuarta: infinitamente peor es la actitud de quienes todavía defienden el régimen chavista y llaman golpe de Estado a la proclamación de Guaidó, cuando esta tiene base legal y Maduro, por el contrario, lleva años instalado en el autogolpe y en la persecución a los opositores.

Más allá de este manojo de certezas, sin embargo, se abre un páramo de duda y fragilidad. (…)

Existen

En ocasiones parece que los profesores solo sabemos hablar mal de los estudiantes. Al menos, cuando nos dirigimos a un público ajeno al mundo de la docencia. Quizá se deba a que esto es lo que esperan oír quienes nos escuchan: un lamento que se pueda elevar a categoría. Una queja que refuerce la idea de que las nuevas generaciones son un desastre. Pero esta premisa se termina desmontando por sí sola: se invocan tantos casos de grupos que “no leen nada, no saben nada”, que lo verdaderamente noticiable empieza a parecer el encontrar uno bueno.

Y el caso es que, este semestre, yo he tenido un grupo muy bueno. (…)

Brexit: el reloj desmontado

No será porque Burke no avisó de ello. En su ensayo “Reflexiones sobre la revolución francesa” (1790), el pensador irlandés utilizó una metáfora que resume gran parte de la filosofía conservadora: si todos comprendemos que es más fácil desmontar un reloj y reducirlo a un montón de piezas sueltas e inútiles que volver a ensamblarlo y conseguir que funcione como antes, deberíamos ser igual de prudentes con ese mecanismo infinitamente más complejo que es una sociedad humana. Con la dificultad añadida de que un reloj es producto de un diseño racional y premeditado, mientras que una sociedad humana es resultado de nuestras intenciones, sí, pero también de las herencias del pasado y de procesos que resultan desconocidos hasta para quienes los protagonizan. En cualquier caso, la metáfora aguanta bien el paso del tiempo: si la sociedad de Burke era comparable a un reloj, las de nuestro tiempo -muchísimo más pobladas, reguladas y conectadas- serían análogas al acelerador de partículas del CERN.

A lo largo de los siglos, la prudencia de Burke ha sido identificada por muchos -dentro y fuera de Reino Unido- como la que mejor resumía el espíritu de la política británica. Sin embargo, el proceso del brexit supone ya un ejemplo paradigmático de aquello contra lo que advirtió el padre del conservadurismo moderno: en el referéndum de 2016 los votantes decidieron cargarse el reloj y exigir a la clase política que lo recompusiera. (…)

Aznar: una poderosa fuerza secreta

“Una poderosa fuerza secreta” es el título de un libro colectivo que se publicó en 1940. Sus autores eran figuras cercanas al recién consolidado régimen franquista, y la “fuerza secreta” a la que aludían era la Institución Libre de Enseñanza. Según los autores, el fundador de la ILE, Francisco Giner de los Ríos, había diseñado un proyecto para formar una nueva élite que, a su vez, se iría infiltrando en las instituciones nacionales. Desde ahí, esta élite introduciría las semillas de la revolución y el ateísmo en el sano pueblo español. Así, y siempre desde las tinieblas, la ILE habría ido colocando a los suyos en importantes puestos políticos y administrativos, hasta que llegó el momento de realizar sus negros designios. “A la revolución roja, el socialismo le ha dado las masas y la Institución Libre de Enseñanza le ha dado los jefes”, explicaba el prólogo.

Por fortuna, la España de 2019 es radicalmente distinta de la de 1940. Por eso resulta tan llamativo que parte de la izquierda española afirme detectar en nuestra política una nueva poderosa fuerza secreta: José María Aznar y su fundación FAES. (…)

Los mejores libros de 2019

En cierta medida, el pequeño paso que lleva del 31 de diciembre al 1 de enero trae consigo una enorme tranquilidad. Al menos para quienes prestan atención a las listas de “libros del año” redactadas por críticos, autores o lectores especialmente voraces que desfilan a lo largo de cada diciembre. Listas que ahora, además de copar los suplementos culturales y muchas columnas de opinión, se extienden a las redes sociales en forma de hilos, posts y comentarios a esos hilos y posts.

En diciembre, todo es hacer balance de lo mucho que vino y lo poco que logramos atrapar. Todo es volver sobre nuestros pasos lectores mientras tratamos de ignorar el severo dictamen de nuestro superego (mira estas listas apretadas y generosas, confiesa que muchos títulos ni siquiera te suenan, comprueba que, un año más, has sido incapaz de organizarte bien, que has vuelto a perder demasiado tiempo en tonterías). Todo el pescado está vendido y ya solo caben ejercicios de contabilidad.

Pero basta cruzar la fina línea que separa un año de otro y la cosa se tranquiliza. (…)

[Cuento] “Cielos tan distintos”

Ángel reconocía casi todos los rostros del vagón. Eran los mismos que, a lo largo de las horas anteriores, había visto en distintas zonas del aeropuerto: el control de seguridad, la sala de espera, el café donde la mayoría cenó tras el tercer anuncio de retraso, y finalmente el mostrador de reclamaciones de la aerolínea. Hubo varios momentos de complicidad entre ellos: un alzar de cejas tras el segundo cambio en la hora de salida, un comentario irónico ante el expositor de bocatas. También se habían trabado conversaciones: no hay derecho a que nos hagan esto, ¿de verdad crees que nos dejarán en tierra?, todos los de mañana ya están llenos.

Ahora se encontraban en el tren de vuelta al centro de Mánchester. Era la noche del 23 de diciembre, y en el vagón flotaba un frío metálico. La oscuridad del otro lado de la ventana solo se quebraba cuando llegaban a alguna estación. Cada vez que se abrían las puertas alguien se despedía: buen viaje, cuando sea que os toque. Y feliz navidad.

Al llegar a Piccadilly, los últimos compañeros de penurias aeroportuarias se dispersaron. Ángel se ajustó el gorro y la bufanda y se dirigió hacia una de las salidas de la estación. Las ruedas de su maleta zumbaron durante un rato por aceras desiertas y bien iluminadas. (…)

Salvar a Scrooge

En el Cuento de Navidad de Dickens, el avaro Scrooge recibe la visita de tres fantasmas: el de las Navidades Pasadas, el de las Navidades Presentes y el de las Navidades Futuras. Sin embargo, el fantasma que sobrevuela toda la historia es uno y el mismo: el de la soledad del propio Scrooge. Dickens plantea la Navidad como una maniobra de salvamento de los desfavorecidos; pero el cuento también plantea la Navidad como una operación de rescate de los solitarios. El final no es feliz solo porque, gracias a la nueva generosidad del viejo avaro, el pequeño Tim logre seguir con vida, sino también porque el propio Scrooge empieza a celebrar las Navidades con sus familiares. Incluso se insinúa un trueque algo incómodo: munificencia a cambio de compañía.

Me interesa esta idea de la Navidad como operación de rescate de los solitarios, porque señala una función de estas fechas más allá de la conmemoración religiosa y de la orgía gastronómico-consumista. Al fin y al cabo, la soledad va en aumento en las sociedades occidentales, por factores que van desde el alargamiento de la esperanza de vida, la diáspora creada por las nuevas realidades laborales y urbanísticas, o la relajación de los vínculos sociales. (…)

La bancarrota de Zapatero

Preguntado este fin de semana por las causas de la crisis catalana, el expresidente Zapatero respondió que en 2007 “el independentismo catalán estaba en las horas más bajas, en mínimos. Con la crisis económica se dispara”. Es un análisis que se hace con cierta frecuencia, en la estela de los que se hacen a propósito del Brexit: ambos procesos serían el resultado de la gran recesión iniciada en 2008, que alentó el descontento con el statu quo. Pedro Sánchez parecía incidir en esto mismo la semana pasada, cuando comparó el proyecto independentista con la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Como Clintons sobrevenidos, ambos líderes parecen explicar las grandes cuestiones de nuestro tiempo con un “¡es la crisis, estúpido!”.

El problema de este análisis es que solo puede explicar el cuándo de la ruptura, y no el sentido o la forma de la misma. Es decir: puede explicar que, en cierto momento, gente que estaba muy cerca de una frontera decidiera cruzarla, pero no explica qué hacían tan cerca de esa frontera, ni qué o quién les había conducido hasta ahí. Y el caso es que César no apareció por arte de magia a orillas del Rubicón; primero tuvo que arrastrar a sus legiones por media Francia hasta llegar a él. (…)

Sísifo en la montaña del Brexit

“No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”. Para quienes observamos desde fuera, la célebre frase con la que Camus arranca su ensayo El mito de Sísifo parece resumir el caos actual que está viviendo Reino Unido a causa de su salida de la Unión Europea. Porque se diría que, dos años después de haber acordado consigo mismo el lanzarse al vacío, ese país sigue sin decidir si cogerá carrerilla para el salto, si intentará descender agarrándose a las piedras -y, de hacerlo, a cuáles-, o si finalmente va a dar media vuelta y volver por donde vino. Cuanto más en serio se toma el problema, más lejos parece de encontrarle solución.

Esto indica un cambio en las lecciones que el brexit contiene para otros países. Hasta ahora, la experiencia británica nos mostraba cómo se pueden utilizar las herramientas populistas y las particularidades de la identidad nacional para forzar una gigantesca ruptura del statu quo. Dos años después, el brexit se ha convertido en una lección acerca de lo difícil que es crear nuevos consensos en sociedades avanzadas, sobre todo en los temas que encienden las pasiones de la ciudadanía. Es decir, hemos pasado de una lección sobre cómo se rompe una baraja a una lección sobre lo difícil que es recomponerla. (…)