Lo más reciente

[En la Fundación Conversación] Europa como solución… y como problema

España mantiene un alto grado de europeísmo, tanto a nivel popular como al de las élites políticas, económicas y culturales. Pero la vertiente histórica a la que me he referido es importante porque tras la palabra europeísmo se esconden muchas texturas y muchos matices. No todos los europeísmos son iguales aunque puedan alcanzar niveles de intensidad idénticos. Diría que el nuestro, en concreto, es un europeísmo traumatizado (…)

Capitanes gubernamentales

En estas semanas han cundido entre nosotros testimonios de compromiso cívico, ejemplos de miseria humana, ráfagas de genialidad, escenas angustiosas, chispazos de ternura, una amplia voluntad de resistir y -sobre todo- una devastadora tristeza por quienes marchan a ese ignoto país, de cuyos confines / ningún viajero regresa. En ámbitos menos graves también ha surgido un argumento curioso. Vendría a decir que la crítica a posteriori sobre algo tan complejo como una pandemia mundial es un acto de frivolidad. Es muy fácil -se sostiene- criticar ahora la inacción y las llamadas a la calma que se hicieron desde el Gobierno y desde numerosos medios en febrero y principios de marzo. Hay una respuesta fácil a todo esto (…)

Fantasmas del futuro

Me pregunto cómo habrán envejecido los análisis y los artículos de opinión que se publicaron en octubre de 2008, poco después de la caída de Lehman Brothers. Imagino que no muy bien. Al menos, dudo de que alguno desarrollara una idea fidedigna de lo que le iba a ocurrir al mundo durante los siguientes cinco, diez años. Tengo dudas parecidas acerca de todo lo que podamos escribir en estos días. Por mucho que digamos que esta crisis será temporal, por mucho que creamos que, cuando al fin salgamos de nuestras casas, podremos retomar la vida exactamente donde la dejamos, se intuye que esta crisis puede estar abriendo un tiempo nuevo, de contornos aún invisibles. (…)

Adultos en la sala

La crisis del coronavirus nos llama a todos a acercarnos al ideal que denota la expresión inglesa ‘adults in the room’, los adultos en la sala. Un ideal de responsabilidad personal ante lo público; la imagen de un grupo de adultos responsables que inspira confianza en tiempos de crisis. Adultos, que no hombres fuertes; no un Putin sino muchos Atticus Finch. Pero este sentido amplio del ideal adulto debe aplicarse también a los gestores de lo público. (…)

El Ciudadanos de Arrimadas

Podríamos resumir las primarias de Ciudadanos con la siguiente fórmula: incluso si el sector crítico tuviera toda la razón, no tiene a Inés Arrimadas. Ahí empieza y acaba el asunto. En política, como en tantos ámbitos complejos e imperfectos de la vida, las cosas suelen venir en un pack. (…)

España recuerda a Galdós

Hace cuatro años, una efeméride literaria se convirtió en una nueva demostración de nuestra inferioridad nacional. Quizá lo recuerden: fue a propósito del cuarto centenario del fallecimiento de Cervantes y Shakespeare, y nuestra esfera pública se llenó de comparaciones quejumbrosas entre la presunta magnificencia de las celebraciones británicas para conmemorar al autor de Hamlet, y la pobreza y desgana de las que se habían organizado aquí para honrar al autor del Quijote. Repasen lo publicado aquellos días y encontrarán diatribas contra la incultura patria, la indigencia intelectual de nuestras élites, la anomalía española entre las grandes naciones literarias de Occidente. Qué se puede esperar de un país -venía a decir ese mismo país- que no sabe honrar a sus clásicos como Dios manda. (…)

Una especie de superhéroe (en recuerdo de David Gistau)

“Gente que se fue”, el relato central del último libro de David Gistau, arranca con el momento en que una chica recuerda a su antiguo novio, muerto hace seis meses en un accidente de tráfico. El narrador describe el instante como un encuentro de la chica con “su herida abierta de huérfana de novio”. Poco después el protagonista se acuerda de otro huérfano, esta vez de padre. Era uno de los chicos de la pandilla de su infancia, y cuando fueron a visitarle él les preguntó si creían que podría seguir jugando a las chapas: “porque su tío le había dicho hacía un rato que ahora era el hombre de la casa. Y él jamás había visto a ningún hombre agachado en el arenal donde trazaban los circuitos y construían montículos para poder puntuar la montaña”.

El lector descubre unas páginas después que el propio protagonista también es huérfano de padre. Una pérdida en plena adolescencia que ha marcado su vida y que también vino acompañada de momentos de fragilidad y desconcierto: “entró en clase, algo retrasado, y le dijo a la profesora que no podía hacer el examen de matemáticas. -¿Por qué? ¿Has estado enfermo? -No. No he podido estudiar porque ha muerto mi padre.” El relato va solapando así pérdidas y despedidas, algunas trágicas y otras esperables, algunas chocantes y otras vagamente recordadas, que se relacionan siempre con los rasgos de la orfandad: perplejidad, desamparo, preguntarse qué significó todo esto y qué se puede hacer ahora, cómo equilibrar adecuadamente el agradecimiento, la resignación y la nostalgia. Precisamente los sentimientos que se extienden ahora entre tantos. (…)

La letal oposición

Andreotti popularizó aquello de que «el poder desgasta a quien no lo tiene». Y aunque esta máxima tiene mayor aplicación cuando quien está en el poder es alguien de su habilidad, inteligencia y falta de escrúpulos -Sánchez solo rivaliza con el antiguo líder italiano en uno de esos aspectos-, nos permite entender la encrucijada en la que se encuentran los partidos de la oposición. En los últimos días hemos visto un despliegue de distintas estrategias para sobrevivir y medrar dentro de ese bloque: desde la posible alianza de Ciudadanos y PP en las autonómicas vascas, gallegas y catalanas, hasta las duras -e injustas- acusaciones de Vox a los populares por su exclusión de las comisiones del Congreso. Lo que resulta menos claro es que exista una estrategia para que estos partidos salgan algún día de la oposición. (…)