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Reconquista: el videojuego

Vox tiene una relación peculiar con la Historia. La decisión de comenzar su campaña electoral con un acto en Covadonga confirma la querencia historizante de ese partido. No se trata de algo novedoso: el reciente viaje de Pedro Sánchez a Collioure recordó la facilidad con que los políticos recurren a los lugares de memoria -como los denominó Pierre Nora-. Sin embargo, hay algo cualitativamente distinto en la actitud de Vox. Se suele explicar su apelación a una serie de símbolos -por ejemplo, los vinculados a la Reconquista- como el resultado de una herencia intelectual, una forma de ver la historia de España que se identifica habitualmente con la obra de Menéndez Pelayo. Pero nos encontramos ante algo más moderno. Porque Vox no parece concebir la Historia como un texto sino como un videojuego. (…)

Hernán Cortés, fascista

Hay muchas formas de asomarse a la Historia. La más rigurosa es la que ve esto como un ejercicio intelectual, un trabajo de descubrimiento y explicación. Pero quienes buscan emociones más fuertes deben optar por otras vías. El presidente mexicano, López Obrador, ha elegido una de ellas: asomarse a la Historia desde una perspectiva moral contemporánea. De ahí su petición de disculpas a España por violar en 1519 la Declaración de Derechos Humanos aprobada en 1948. El problema es que esta perspectiva reduce el pasado a un mar de dolor, ignorancia, explotación y violencia. (…)

¿Cuándo ganó el Brexit?

Los análisis sobre el Brexit suelen centrarse en cuestiones fundamentalmente contemporáneas. Se ha destacado, por ejemplo, la importancia de las herramientas informáticas utilizadas por los euroescépticos en la campaña del referéndum de 2016. También se ha analizado el papel de las redes sociales a la hora de difundir noticias falsas e interpretaciones sesgadas. Se ha señalado, además, el engarce del antieuropeísmo con la ansiedad provocada por la globalización, el cambio tecnológico o la crisis económica que comenzó en 2008. Finalmente, se ha destacado la irresponsabilidad de unas élites que frivolizaron con un tema muy serio por motivos electorales.

Y todo ello es cierto. Pero conviene que nos planteemos lo siguiente: ¿qué habría sucedido si el referéndum se hubiera celebrado en 2006 en lugar de en 2016; es decir, en un Reino Unido pre-crisis y pre-Facebook? Solemos dar por hecho que la opción del Brexit habría sido derrotada clamorosamente, pero hay motivos para dudar de ello. Porque minusvaloramos la capacidad que tuvieron Boris Johnson, Nigel Farage y el resto de euroescépticos para apelar a algunas de las vetas más profundas de la cultura británica (…)

La médula amarilla

Termine como termine, hay algo ejemplar en el choque entre Torra y la Junta Electoral por la exhibición de símbolos independentistas en edificios públicos. Porque las cuestiones que expone van a la médula del problema del nacionalismo catalán en la era democrática. Una médula que, en realidad, siempre ha estado a la vista, aunque una capa de prejuicios calcificados haya intentado cubrirla. (…)

Pedro y el Brexit

La política internacional suele servir de lienzo donde proyectar nuestras fantasías. Es comprensible: hablamos de lugares que prácticamente desconocemos. Pero esto puede llevarnos a analizar de forma parcial los grandes temas de nuestro tiempo, o a no ser consecuentes con lo que nos enseñan.

Algo de esto hubo en el artículo de Pedro Sánchez en El País acerca del Brexit y el nuevo revés de Theresa May. (…)

Mujeres odiadas

La reivindicación de una mayor presencia de mujeres en puestos de liderazgo es una de las caras del poliedro feminista actual. El argumento es legítimo y fácil de plasmar en estos días de precampaña, con ese pleno masculino entre los candidatos a la Moncloa; y en la semana del 8-M se ha convertido en una consigna unánime. Pero, si pasamos de hablar de un colectivo abstracto a personajes concretos, ¿qué hacemos con el hecho de que las mujeres que más han triunfado en la política han sido, también, algunas de las figuras más odiadas de su generación? (…)

Un modesto periodista feliz

Solemos tratar el pasado como si fuera un museo. Al menos, en lo que a la historia de la cultura se refiere. Un recorrido bien planificado que nos lleva de estancia en estancia. Sin embargo, el pasado también tiene algo de mar nocturno donde flotan los restos de un naufragio. De las aguas rescatamos bultos silentes, cada uno con una historia a cuestas: este es un hidalgo del Siglo de Oro, este un minero asturiano del XIX, esta una pintora italiana que vivió el Risorgimento. El problema es que son demasiados. T. S. Eliot lo resumió bien: “tantos, / no sabía que la muerte hubiera deshecho a tantos.”

Uno de estos cuerpos rescatados es el de Eusebio García-Mina, más conocido como Eusebius. Bajo aquel nombre firmó columnas y críticas musicales durante varias décadas en la prensa navarra de comienzos del siglo XX. Uno de tantos modestos olvidados, al que Daniel Ramírez -polifacético periodista de EL ESPAÑOL- ha dedicado una biografía: ‘Eusebius, capitán de la nave de Baco’ (Renacimiento). (…)

¿Aquí está el centro?

En las primarias que le devolvieron a la Secretaría General del PSOE, Pedro Sánchez utilizó un eslogan diáfano: “aquí está la izquierda”. Meses después, cuando hubo que fijar el lema del Congreso federal que lo (re)consagraría como líder, Sánchez insistió: “somos la izquierda”. Entremedias recuperó gestos de dudosa verosimilitud pero contrastada eficacia, como cantar “La Internacional”, puño en alto, al final de los mítines. Porque no hay Historia ni historial que estropeen un buen brindis al sol.

Por ello resulta curioso que, menos de dos años después, ese mismo líder se presente ante los votantes como el paladín de la mesura. (…)

Libros para un juicio

El juicio del ‘procés’ será largo, y se nos hará más largo aún. Esto tiene una ventaja: nos permitirá ponernos al día con algunas lecturas pendientes, o volver sobre libros que leímos hace poco y que, sin embargo, ya parecen muy lejanos. Es otro efecto de la cuña sectaria y frenética que Pedro Sánchez ha introducido en nuestra vida en común: los estados de opinión y las afinidades que parecían sólidas han volado por los aires. Pero desde esta semana las pinzas del paréntesis se alzan y se desplazan. El juicio nos devolverá a la recentísima crisis de la democracia española, la mayor de los últimos treinta años, y nos animará a un ejercicio muy saludable: aprender de lo leído.

En concreto, hay tres ensayos a los que conviene asomarse durante estas semanas: ‘El golpe posmoderno’, de Daniel Gascón, ‘Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña’, de Juan Claudio de Ramón, y ‘Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido’, de Rafa Latorre. (…)