Lo más reciente

Una Universidad mejor

Los políticos van y vienen, pero las instituciones permanecen. El principal beneficio que podemos extraer de los casos Cifuentes, Casado, Montón y Sánchez no tiene tanto que ver con las carreras políticas de estos personajes como con impulsar mejoras en nuestro sistema universitario. Porque, más allá de las particularidades y las consecuencias de cada uno de los casos, hay razones para pensar que los cuatro son síntomas de problemas bastante extendidos en la Universidad española. Problemas que se pueden y se deben resolver.

Tomemos, por ejemplo, el cum laude que obtuvo la tesis doctoral del presidente del Gobierno. Cualquier valoración de esta nota deberá hacerse a la luz de un dato implacable: más del 80% de las tesis doctorales defendidas en España obtienen el cum laude. (…)

El plagio en la universidad

El escrutinio de los currículums académicos de políticos ha sacado a la palestra un tema fundamental: hasta qué punto está extendida la práctica del plagio en los trabajos universitarios, y si el sistema dispone de mecanismos suficientes para detectarlos. Por mi experiencia como docente en universidades creo que este tema merece un debate que vaya más allá de las particularidades de cada caso, y de lo que termine pasando con Pablo Casado y con Pedro Sánchez.

Por mi parte, desde que empecé a dar clase a tiempo completo no ha habido un solo cuatrimestre en el que no me haya encontrado con algún caso de plagio. (…)

La fiesta nacional

La idea de que España es un proyecto rabiosamente centralista, construido por y para Madrid e insensible ante lo que pueda ocurrir en la periferia, resiste mal una comparación entre la Diada y el 2 de mayo.

Si solo nos fijásemos en la repercusión nacional de cada una de estas fiestas autonómicas, sería difícil identificar correctamente cuál de sus respectivas regiones posee la capitalidad del país. La España opinante lleva varios días anticipando la Diada de 2018 y podemos imaginar que su análisis consumirá varios días más; la última fiesta madrileña, por su parte, solo logró ser noticia de refilón, cuando quienes por entonces aún eran vicepresidenta y ministra de Defensa –sic transit– se sentaron juntas pero no se dirigieron la palabra.

Es la enésima paradoja del procés: si hay una fiesta autonómica que, por las reacciones que suscita y la atención que recibe del resto de España, podría confundirse con una fiesta verdaderamente nacional, esta es, hoy en día, la catalana. (…)

El mandato del PSOE

Entre 1909 y 1911, Reino Unido se sumió en una crisis institucional que enfrentó a las dos Cámaras del Parlamento. Una visión que simpatizase con el actual Gobierno podría ver paralelismos entre aquella crisis y la reciente decisión de PSOE y Podemos de modificar la ley para que el techo de gasto no deba ser aprobado por el Senado. Sin embargo, hay dos diferencias fundamentales entre la crisis británica de aquellos años y la situación actual; diferencias que dicen algo sobre la impostura de este Gobierno (…)

Los viajes que ya has hecho

Viajamos para descubrir lugares nuevos. Al menos, ese es el lugar común sobre el que se erige gran parte de nuestra idea de las vacaciones, y también uno de los reclamos más eficaces de la industria turística. La paradoja es que ya conocemos muchos de esos lugares que vamos a descubrir por primera vez. (…)

Tanta gente que escribe bien

El verano es para los libros, pero también para las ansiedades que los acompañan.

Hace unos días, durante un viaje por Estados Unidos, entré en una librería. Bastaron unos minutos de paseo entre los expositores para constatar que me eran desconocidas todas las novelas expuestas en la sección de novedades, al igual que las de la estantería con el rótulo de Recomendaciones de nuestros libreros. No me decían nada ni los títulos, ni los nombres de los autores, ni los nombres de los críticos cuyo entusiasmo de molde (“una voz diferente que dará mucho que hablar”; “un libro necesario, imprescindible”) adornaba fajas y contraportadas. (…)

El discreto encanto del fracaso

Ahora que el fracaso se instala de nuevo en la idiosincrasia de la Selección española, planteémonos que quizá pasar días debatiendo sus derrotas ejerza como pegamento nacional más de lo que pensamos.

Esto va en contra de la idea de que la falta de cohesión nacional española se debe a la ausencia de un proyecto común e ilusionante. Una tesis que ignora el larguísimo tiempo que nuestro país ha sobrevivido a esa presunta carencia. El historiador Rafael Núñez Florencio publicó en 2010 un libro titulado El peso del pesimismo en el que desbrozaba la fecunda tradición de la España moderna, desde mucho antes de la Guerra del 98, de explicarse a sí misma como una nación decadente y fracasada, y de emplear para ello una retórica maximalista.

Núñez Florencio señalaba que el pesimismo se había convertido en un marco mental autoimpuesto; pero quizá nos equivocamos al pensar que una nación solo se puede mantener en pie si los relatos que la vertebran son relatos de éxito. Las naciones que se explican a sí mismas como entes fracasados, como víctimas ontológicas -sea de sus enemigos históricos o de sus propias carencias-, también tienen su atractivo. (…)

Debate en el PP, ¿para qué?

Debate en el PP, ¿para qué?

Desde que empezaron a anunciarse las distintas candidaturas para presidir el PP, se ha venido insistiendo en la necesidad de que el debate vaya más allá de los nombres propios, que se centre en las ideas, en el programa. Es una petición saludable, pero que parece olvidar una cuestión fundamental: el problema del Partido Popular nunca ha sido lo que dice defender. Al menos, este no ha sido su problema ante sus bases y sus simpatizantes potenciales. Lo que ha alejado a estos últimos del partido ha sido más bien la distancia entre su programa y su comportamiento. (…)