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[Nuevo libro] The Configuration of the Spanish Public Sphere

Acaba de publicarse ‘The Configuration of the Spanish Public Sphere’ (New York: Berghahn Books). Se trata de un libro colectivo coordinado por la dra. Leticia Villamediana y yo mismo que reúne capítulos de más de una decena de expertos procedentes de distintas disciplinas y áreas de especialización. El libro aborda de esta manera la problemática de la esfera pública en España, y lo hace desde una perspectiva multidisciplinar que va desde la Ilustración hasta el 15M. El libro es resultado de varios años de trabajo y estamos muy contentos de que al fin sea una realidad.

Toda la información del libro se puede encontrar en (…)

Una Ley de Lenguas

‘Por una Ley de Lenguas’ (Deusto) es un ensayo inteligente, ambicioso, original y concienzudo. Y consigue ser todas esas cosas mientras aborda una cuestión complejísima: cómo gestionar la diversidad lingüística de España. Su autora, Mercè Vilarrubias, hace balance de cuatro décadas de política lingüística y, tras señalar sus numerosos problemas, propone adoptar una Ley de Lenguas de ámbito nacional. Esta tendría dos grandes vertientes: por un lado, consolidar la atención y el respeto a los hablantes de catalán, euskera y gallego; por el otro, garantizar los derechos de los castellanohablantes en las comunidades bilingües. Esto dificultaría la cooptación de las lenguas minoritarias por parte de proyectos nacionalistas, y limitaría la capacidad de los gobiernos autonómicos de implantar proyectos monolingües en comunidades que no lo son.

Otro mérito del libro es que no rehúye los aspectos más difíciles del jardín en el que se adentra. Esto lo expone necesariamente al debate y a la crítica. (…)

Sí es sí

Todos son adultos. Los votantes, los militantes y los que tienen asiento asignado en el Congreso. Resulta banal recordar que todos estos adultos son responsables de sus decisiones, y sin embargo hay que insistir en ello cuando nos asomamos a un Gobierno PSOE-Podemos apoyado en los nacionalistas, ya sea hoy, a la vuelta del verano o tras unas nuevas elecciones. Una coalición que le resulta tan poco deseable al propio PSOE que lleva meses tratando de culpar de ella a cualquiera que no tenga carné socialista.

Recordemos otra banalidad: las responsabilidades se pueden compartir, aunque sea en distintos grados. (…)

Sánchez era esto

Los militantes socialistas podían elegir y eligieron, por segunda vez, a Pedro Sánchez. Hace ya dos años de aquellas primarias contra Susana Díaz y Patxi López, y la lectura generalizada ha venido siendo que, para el partido, fue una decisión acertada. Sánchez se aupó a la presidencia con la moción de censura y, una vez ahí, abonó el terreno para que el PSOE recuperara cuotas de poder que eran impensables en los tiempos en que hablábamos de crisis de la socialdemocraciay del auge de Podemos. Hoy el militante socialista tiene motivos para pensar que su decisión activó el regreso al statu quoante bellum: gracias a Pedro, volvemos a mandar.

Las negociaciones para la investidura, sin embargo, ofrecen una lectura distinta. (…)

La España que quieren

Ames a quien ames, el ministro encargado de tu seguridad te odia. Esta fue la triste versión del lema del Orgullo madrileño que Grande-Marlaska dirigió el pasado sábado a cuatro millones y pico de votantes de Ciudadanos y a otros cuatro millones y pico de votantes del PP -además de a los dos millones y medio de votantes de Vox-. Porque a todos ellos se refirió el ministro del Interior al llamar a «hacer frente a esa derecha que se ha unido», esa -según él- «derecha cobarde, hipócrita y cínica».

No se sabe qué ha pretendido decir después Marlaska al señalar que solo hizo una ‘declaración política’ (¿cuál, viniendo de un político, no lo es?), pero en cualquier caso la realidad es terca: los representantes representan a alguien. Y tampoco hizo distingos el ministro entre aquellos cuya postura «debe tener alguna consecuencia, en un sentido o en otro». Un sentido se vio precisamente en el escrache que sufrió la delegación de Cs en el Orgullo; y el responsable de las fuerzas de seguridad del Estado debería aclarar qué otros sentidos tiene en mente. (….)

Votantes de bien

Ante la pregunta de qué les parecería que los socialistas formasen Gobierno gracias a la abstención de ERC y Bildu, un 13% de quienes votaron al PSOE en abril dijo que le parecería muy bien. Otro 7% señaló que no le parecería ni bien ni mal. Y un rotundo 50% dijo que le parecería, sencillamente, bien. Directo, masivo: bien. Una respuesta tan contundente como el recuento final: el 70% de votantes del PSOE no se opone a que su partido gobierne gracias a la abstención de Junqueras y Otegi. Es decir, la abstención de quienes hace dos telediarios rompieron la convivencia en Cataluña e intentaron tumbar la Constitución, y la abstención de quienes dicen que quizá, a partir de alguno de los 856 asesinados, los 2.597 heridos, los 15.000 extorsionados o los 42.000 amenazados, causaron «más dolor del necesario».

El dato se presta a varias lecturas. (…)

Las almas de Ciudadanos

No se sabe en qué momento un partido pasa de tener fortísimas tensiones internas a tener, sencillamente, almas históricas. Es decir, sectores diferenciados -sea por ideología, por estrategia o por una mezcla de ambas- que comparten siglas en una tensión estable. Cada uno de los bandos participa en la guerra fría pero también ve natural la existencia del otro, sin que esto lleve a nadie a bajarse del barco. Lo que es seguro es que PP y PSOE pasaron ese punto hace tiempo, tanto a nivel nacional como en muchas de sus sucursales autonómicas. Y también que Ciudadanos deberá llegar a ese estadio avanzado de la metafísica partidista si quiere superar episodios como los de las últimas semanas. (…)

[En Letras Libres] Ensayo ‘La doble representación: novela española y política’

En el número de junio de Letras Libres publico un ensayo sobre las distintas maneras en las que la novela española ha retratado la vida política. Me centro especialmente en la distancia -crítica- desde la que se ha retratado este mundo, y termino abogando por ‘El disputado voto del señor Cayo’, de Miguel Delibes, como la gran novela española sobre la representación política. (…)

Si Ciudadanos cede

Si Ciudadanos cede a las presiones y facilita la investidura de Sánchez, el país descubrirá súbitamente el valor de la palabra dada. Los mismos que ahora presentan el compromiso de Rivera de no pactar con el PSOE como algo trivial, un mero tecnicismo, bordarán la renuncia a ese compromiso como una letra escarlata sobre el pecho naranja. Al tercer telediario todos olvidarán la Razón de Estado que hacía necesaria aquella rectificación, con la misma naturalidad con que tantos han asumido que el PSOE no es responsable de con quién pacta; el sanchismo tiene una rara habilidad para ofuscar memorias y adormecer capacidades críticas. Y así, durante los próximos años solo se dirá que Cs es un partido sin principios y Rivera, un líder sin palabra. El PP encontrará en ello el camino para su resurrección y Vox también se beneficiará del nuevo brillo de la veleta naranja. El PSOE dejará el tema en barbecho durante algún tiempo, y en cuanto le convenga también lo utilizará. (…)