En esta sección encontrarás tanto los artículos de prensa más recientes como algunos más antiguos.

Sísifo en la montaña del Brexit

“No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”. Para quienes observamos desde fuera, la célebre frase con la que Camus arranca su ensayo El mito de Sísifo parece resumir el caos actual que está viviendo Reino Unido a causa de su salida de la Unión Europea. Porque se diría que, dos años después de haber acordado consigo mismo el lanzarse al vacío, ese país sigue sin decidir si cogerá carrerilla para el salto, si intentará descender agarrándose a las piedras -y, de hacerlo, a cuáles-, o si finalmente va a dar media vuelta y volver por donde vino. Cuanto más en serio se toma el problema, más lejos parece de encontrarle solución.

Esto indica un cambio en las lecciones que el brexit contiene para otros países. Hasta ahora, la experiencia británica nos mostraba cómo se pueden utilizar las herramientas populistas y las particularidades de la identidad nacional para forzar una gigantesca ruptura del statu quo. Dos años después, el brexit se ha convertido en una lección acerca de lo difícil que es crear nuevos consensos en sociedades avanzadas, sobre todo en los temas que encienden las pasiones de la ciudadanía. Es decir, hemos pasado de una lección sobre cómo se rompe una baraja a una lección sobre lo difícil que es recomponerla. (…)

Vox y el retrato del PSOE

La estrategia del PSOE tras las elecciones andaluzas es colocar toda la presión sobre PP y Ciudadanos, señalando que un posible acuerdo con Vox les retratará ante el electorado. Pero es una estrategia propia de Dorian Gray, porque si hay un partido que queda retratado por la aparición de Vox, este es el PSOE.

Para empezar, el marco que los socialistas están creando ante una alianza PP-Ciudadanos-Vox arroja la peor luz posible sobre la política de pactos del propio PSOE. (…)

Invasiones y humillaciones

El apoyo al Brexit nos recuerda que una nación no es solo una serie de símbolos. La nación es también un haz de historias que recibimos en nuestra infancia y que nos animan a ver determinados acontecimientos a través de un filtro concreto, a entenderlos como si fuesen parte de grandes continuidades históricas. Nadie se libra de esto: del mismo modo que parte de la cultura británica asocia Europa con invasión, una parte de nuestra cultura asocia Gibraltar con humillación (…)

El Brexit, ¿su 98?

Incluso un país bastante sensato puede quedar fatalmente atrapado en la imagen que tiene de sí mismo. Es el caso de Reino Unido con el Brexit, y las lecturas del pasado que animan a los más ultras de este proceso, los mismos que amenazan con descabalgar a Theresa May y arrojar a su país al caos a cinco meses de la salida de la Unión Europea (…)

Stan Lee o el Creador

La carrera creativa de Stan Lee me parece verdaderamente increíble. No es solo que lograse crear un par de personajes lo bastante sugerentes como para cobrar vida más allá de sus propios guiones. Es que creó muchos. Además de sus superhéroes más conocidos, dio vida a los personajes secundarios y a las némesis que completan y dan sentido a sus historias. Y supo reconocer la fascinación que ejercen las dinámicas de marginación social, o las grandes mitologías de la Antigüedad, o el pacto fáustico con la tecnología, o las ansiedades de la era atómica (pocos síntomas más puros de ella que la creación del increíble Hulk).

Hay algo admirable -e inalcanzable- en esa exuberancia creativa, en esa laboriosidad honrada y popular. Harold Bloom, al glosar el genio de Shakespeare, se preguntaba cómo podía ser que una sola persona hubiese escrito obras tan distintas como Macbeth y El sueño de una noche de verano, Hamlet y Mucho ruido y pocas nueces. En un contexto de cultura popular, podríamos hacernos preguntas parecidas acerca de Stan Lee. Y luego está el elemento de historia sentimental que resulta inseparable de un personaje así. Yo no sé si Stan Lee fue una buena persona, si trataba bien a sus subordinados, si era escrupuloso con sus declaraciones de la renta ni si fue fiel a sus parejas. Sí sé que, durante décadas, millones de adolescentes solitarios se han sentido más acompañados gracias a Peter Parker, Matt Murdock, Bruce Banner, Sue Richards, Tony Stark, Jean Grey, Steve Rogers, Ben Grimm y tantos otros hijos de su prolífica imaginación (…)

La definición de la locura

Una cosa es que el PSOE quiera gobernar la España posterior al procés. Otra muy distinta es que pretenda gobernarla como si el procés nunca hubiera sucedido, ni obligara a revisar profundamente algunas de las estrategias de los últimos diez, veinte, treinta años. En esta distinción se resume parte de la impostura del legitimismo sanchista, ese argumentario armado tan a contrarreloj que, en ocasiones, raya la deshonestidad intelectual. Pues no otra cosa es el negarse a extraer conclusiones de hechos -graves- sencillamente porque estas conclusiones te resultan incómodas o te obligan a revisar tus anteriores planteamientos. (…)

¿Usted votó algo de esto?

Uno de los aspectos que definen estos cinco meses de sanchismo es la velocidad olímpica con la que ha sabido crear un nutrido repertorio de argumentos que justifiquen su continuidad en el poder. La rapidez del proceso explica que muchos de los materiales de este legitimismo sean reciclados; otros, sin embargo, son de nuevo cuño. Es el caso del que señala que no hay ninguna razón para convocar elecciones generales, dado que la moción de censura es un mecanismo perfectamente constitucional para acceder a la presidencia.

Pero el argumento parte de una tergiversación interesada. Claro que la llegada de Sánchez al poder fue legal; la cuestión es si resulta deseable que los españoles vayamos a las urnas, no tanto porque se haya producido un cambio en la presidencia del Gobierno, sino porque la situación nacional y las estrategias de los principales partidos han cambiado sustancialmente desde junio de 2016. (…)

¿Libros contra videojuegos?

En retrospectiva, lo que sucedió en Madrid el pasado fin de semana parece diseñado por algún apocalíptico de la cultura. En la capital coincidieron dos grandes eventos: el Festival Eñe -uno de los festivales literarios más importantes del año- y el Madrid Games Week -una gigantesca feria de videojuegos-.

El Eñe partía con varias ventajas, como la entrada gratuita durante todo el fin de semana o el estar ubicado en el centro mismo de la ciudad, concretamente en el cómodo y aristocrático Círculo de Bellas Artes. La entrada para lo de los videojuegos, por su parte, costaba 16 euros por día, y quienes desearan acudir debían desplazarse hasta los desangelados pabellones de IFEMA, última parada del Metro antes de llegar al aeropuerto. Las cifras, sin embargo, hablan por sí solas. A falta de confirmación oficial, podemos suponer que ambos festivales mantuvieron el número de asistentes del año pasado: 4.000 en la fiesta de la literatura, 100.000 en la de los videojuegos. (…)

Historias de las dos palabras

¿Qué es Pedro Sánchez? Izquierda. ¿Quién critica a Sánchez? Derecha. ¿Cuadran los Presupuestos? Izquierda. ¿Y lo de Delgado? Derecha (extrema). ¿Y las elecciones? Izquierda, izquierda, extremaderecha izquierda.

Esta parece ser la pauta marcial que el Gobierno quiere imprimir a los debates políticos y sociales de nuestro país. Si se le pregunta a la ministra de Justicia por el contenido de las grabaciones de Villarejo, su respuesta resaltará el extremoderechismo de sus críticos. Si se pregunta al presidente por el incumplimiento de su promesa de convocar elecciones “cuanto antes”, se explayará sobre la necesidad de hacer políticas de izquierdas, medidas de izquierdas. Los politólogos lo resumen como una vuelta al eje izquierda-derecha, y los historiadores pueden pronosticar un futuro apéndice de aquel libro de Santos Juliá, Historias de las dos Españas. Pero nos encontramos ante algo más tosco y denunciable: la reducción de nuestro debate público al uso de dos palabras, con el objetivo de que una parte del electorado se acostumbre a aceptar los mensajes del Gobierno. (…)

Vox y los perdedores de la globalización

Si Vox es el desembarco en España de la extrema derecha populista y xenófoba que engloba tanto a Trump como a Len Pen y Salvini, ¿siguen siendo estos movimientos, en su nivel más elemental, el grito desagradable pero sinceramente angustiado de los perdedores de la globalización? Quienes llenaron Vistalegre el domingo, ¿eran acaso antiguos obreros de la Ford, molestos por el cierre de su fábrica y el traslado de sus puestos de trabajo a un país emergente? ¿O eran más bien votantes movilizados por cuestiones fundamentalmente autóctonas y que beben de discursos con una larga tradición nacional? (…)