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Selección de artículos anteriores a 2017: política, cultura, vida universitaria, EE UU, Inglaterra…

Cela: nada menos que todo un escritor

El día en que murió Cela, la profesora de Lengua nos explicó que acababa de fallecer el último Nobel de Literatura español. Acto seguido nos explicó que Cela era un gran escritor, pero que también repetía discursos, que era homófobo, que era conservador, que le habían llevado a juicio por plagio, que le gustaba salir por la tele para escandalizar y soltar tacos, y que había hecho cosas muy turbias durante el franquismo. Pero que bueno, que eso. Que era un gran escritor. (…)

El fantasma de Shakespeare recorre España

Como si del padre de Hamlet se tratase, Shakespeare se nos ha aparecido para avisarnos de que no estamos haciendo lo que debemos, que algo huele a podrido en el reino de Rajoy. O al menos eso es lo que parece, dado que cada vez es más habitual escuchar que los fastos del cuarto centenario de Cervantes palidecen en comparación con lo que están haciendo los ingleses para conmemorar la misma efeméride de la gran figura de sus letras. Y, como casi siempre que nos comparamos con un país extranjero, estamos rozando el terreno de la patología nacional. (…)

No habrá una Segunda Transición

Si entendemos la Segunda Transición como un proceso mediante el cual la práctica totalidad del espectro político alcanzaría un acuerdo acerca de nuestro futuro modelo de desarrollo y convivencia, lo que nos han mostrado los últimos cuatro meses es que no la habrá ni a corto ni a medio plazo. (…)

El odio a Ciudadanos

A Ciudadanos lo critican los de izquierdas por ser de derechas y los de derechas por ser socialistas, se les critica porque no son verdaderamente de centro y se les critica porque verdaderamente el centro no existe. Se les critica por ser una escisión del PP y por ser una escisión del PSC, por ser un producto de Libertad Digital y por ser una invención de El País, por ser neoliberales y por ser socialdemócratas, porque nos quieren asemejar a Estados Unidos y porque nos quieren arrimar a Dinamarca, por ser al mismo tiempo la marca blanca del PP, la del PSOE y hasta la del Partido Humanista dependiendo de cómo se levante Twitter esa mañana. (…)

¿Ciudadanía por decreto?

Los partidos que más (o más alto) apuestan por la regeneración democrática de España creen que esto se logrará mediante nuevas medidas legislativas. Nuevas leyes que cincelarán nuevos políticos, nuevos ciudadanos, una nueva democracia. Un buen ejemplo de lo errado de este planteamiento es la educación universitaria.

El carisma, ese gran conocido

Nuestra época está hambrienta de carisma. Lo está como lo ha estado cada una de las anteriores zancadas del ciego y convulso andar de la Humanidad. Hoy en día lo llamamos con otros nombres (“liderazgo”, “magnetismo”, “ser mediático”) pero acaba siendo lo que siempre ha sido: la propensión a seguir a un individuo, a desarbolar la capacidad crítica y aceptar la visión que nos propone el otro, en base al atractivo que logra transmitirnos. El “yo creo en esta persona”. El “yo seguiré a este desconocido”. (…)

El siglo XXI no sabe lo que es una saeta

Di Stéfano siempre fue demasiado grande para nosotros. ¿Cómo podía impresionarnos ese hombrecillo medio calvo que vestía pantalones ridículamente cortos? ¿Cómo ver la grandeza de alguien del que sólo parecía haber grabaciones de ocho segundos de duración, y en las que encima nunca se le veía meter libres directos, ni chilenas, ni voleas? (…)

Las aristas de Thatcher son alargadas

Hurtarle a la Thatcher sus aristas es como quitarle a un rinoceronte el cuerno: te queda un animal un poco absurdo y no muy interesante. Y también supone una falta de respeto. No es que hayamos definido a Margaret Thatcher por sus aristas, sino que ella misma se definió en base a ellas. Y puedo dar cuenta de la alargadísima sombra que Thatcher y sus aristas proyectan sobre el país que tanto quiso. La sola mención de su nombre sigue cayendo como una bomba en cualquier conversación (…)