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Selección de artículos anteriores a 2017: política, cultura, vida universitaria, EE UU, Inglaterra…

El botón del pánico

Es difícil matizar la catástrofe que supone la victoria de Donald Trump en la eterna pugna por evitar que las democracias liberales degeneren en demagogia y populismo. Muchos defienden a Trump desde perspectivas ideológicas, desde la desilusión con Obama o desde el rechazo a lo progre o a lo políticamente correcto. Pero estas actitudes ignoran que el problema con Trump nunca ha sido solamente ideológico o de posicionamiento frente a los medios tradicionales. El problema fundamental es la persona, de cuyos desequilibrios se derivan sus improvisadas y cambiantes posturas ideológicas. Y no existe absolutamente ningún beneficio simbólico en la victoria de Trump que disminuya el daño real que provocará su presidencia. (…)

De qué hablamos cuando hablamos de Trump

El mantra de los hombres-blancos-sin-estudios-perdedores-de-la-globalización solo puede explicar una parte del auge de Trump. La otra sería mucho más endógena: la reacción contra las dos legislaturas de Barack Obama. Sólo podremos explicar el auge de Trump en 2016 si entendemos hasta qué punto la presidencia de Obama ha ido a contrapelo de muchas de las creencias más arraigadas entre los estadounidenses acerca de su identidad nacional. Trump no es tanto una revuelta de clase contra la globalización como una revuelta cultural-identitaria contra Obama. (…)

La madre de todas las batallas

Un profesor de escritura creativa comenzó una vez la clase recordándonos la estructura clásica de los relatos. Primer acto: planteamiento; segundo acto: nudo; tercer acto: desenlace. Luego pasó a comentarnos su experiencia como escritor: “el primer acto está chupado, y el tercero es una gozada. Pero el segundo acto, como diría Saddam Hussein, es la madre de todas las batallas”. Precisamente esa es la batalla en la que anda enzarzada España. (…)

Lo peor que puede pasar

No me molesta la idea de unas terceras elecciones. Lo que me preocupa es que lo que acabe cediendo en todo esto sea el multipartidismo. Que no tengamos más imaginación que devolverlo todo a un statu quo antebellum: dos grandes partidos abonados al juego de suma cero, y que solo puedan o pastorear una mayoría absoluta o recurrir al comodín de los nacionalismos periféricos.

Un poco muy chulo

Las expresiones “un poco” y “muy chulo” indican el triunfo de ese código corporativo-motivacional-californiano que se basa en la falsa naturalidad. Son el correlato lingüístico de la mesa de ping-pong en las oficinas de Google, la expresión de una mentalidad que busca fundir las prosaicas transacciones con que nos ganamos el pan y las aficiones que enriquecen nuestra vida interior en un único proyecto lúdico-urbano-hípster-aspiracional. (…)

En cualquier otro país

“En cualquier otro país, no se toleraría X”, “en cualquier otro país, ya se habría hecho Y”, “en cualquier otro país, Z habría dimitido”. Es una muletilla que arrasa en el discurso popular, un recurso habitual tanto de las tertulias radiofónicas como de las de sobremesa, una afectación de cosmopolitismo -uno debe conocer bien el mundo allende los Pirineos si habla de él con tanta naturalidad- con la que se reivindica la cordura de lo que se está argumentando -si los demás lo hacen, estará bien hecho-. Y es, a la vez, un sinsentido que ha contribuido a viciar el debate en los meses que va durando nuestro bloqueo político. (…)

¿Sin novedad en el frente?

Como ha sucedido con la Primera Guerra Mundial, los futuros historiadores que se asomen a lo ocurrido en estos desesperantes meses de campañas, debates, pactómetros, tanteos, negociaciones, rumores y postureos encontrarán una variante trajeada de aquella tensión entre superficie y profundidad, entre actualidad y proceso. Verán que las torpezas de los políticos eran el síntoma, el aspaviento de un país que se encontraba en plena transformación. (…)

Últimas tardes con Inglaterra

Los partidarios del Brexit ganaron la batalla identitaria antes siquiera de que se anunciase la fecha del referéndum. Porque los británicos no se reconocen como europeos, asocian el término Europa a algo externo, foráneo, a un lugar al que se va de viaje iniciático o de despedida de soltero, un sitio en el que uno siempre está de paso, donde se puede ser ex-pat pero nunca inmigrante. Europa es para ellos un ente aparte, un bloque amorfo pero unitario contra el cual habrían forjado su tradición política y su identidad nacional. Se equivocan, por supuesto; pero así lo siente la mayoría. (…)

Cela: nada menos que todo un escritor

El día en que murió Cela, la profesora de Lengua nos explicó que acababa de fallecer el último Nobel de Literatura español. Acto seguido nos explicó que Cela era un gran escritor, pero que también repetía discursos, que era homófobo, que era conservador, que le habían llevado a juicio por plagio, que le gustaba salir por la tele para escandalizar y soltar tacos, y que había hecho cosas muy turbias durante el franquismo. Pero que bueno, que eso. Que era un gran escritor. (…)