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¿Libros contra videojuegos?

En retrospectiva, lo que sucedió en Madrid el pasado fin de semana parece diseñado por algún apocalíptico de la cultura. En la capital coincidieron dos grandes eventos: el Festival Eñe -uno de los festivales literarios más importantes del año- y el Madrid Games Week -una gigantesca feria de videojuegos-.

El Eñe partía con varias ventajas, como la entrada gratuita durante todo el fin de semana o el estar ubicado en el centro mismo de la ciudad, concretamente en el cómodo y aristocrático Círculo de Bellas Artes. La entrada para lo de los videojuegos, por su parte, costaba 16 euros por día, y quienes desearan acudir debían desplazarse hasta los desangelados pabellones de IFEMA, última parada del Metro antes de llegar al aeropuerto. Las cifras, sin embargo, hablan por sí solas. A falta de confirmación oficial, podemos suponer que ambos festivales mantuvieron el número de asistentes del año pasado: 4.000 en la fiesta de la literatura, 100.000 en la de los videojuegos. (…)

Historias de las dos palabras

¿Qué es Pedro Sánchez? Izquierda. ¿Quién critica a Sánchez? Derecha. ¿Cuadran los Presupuestos? Izquierda. ¿Y lo de Delgado? Derecha (extrema). ¿Y las elecciones? Izquierda, izquierda, extremaderecha izquierda.

Esta parece ser la pauta marcial que el Gobierno quiere imprimir a los debates políticos y sociales de nuestro país. Si se le pregunta a la ministra de Justicia por el contenido de las grabaciones de Villarejo, su respuesta resaltará el extremoderechismo de sus críticos. Si se pregunta al presidente por el incumplimiento de su promesa de convocar elecciones “cuanto antes”, se explayará sobre la necesidad de hacer políticas de izquierdas, medidas de izquierdas. Los politólogos lo resumen como una vuelta al eje izquierda-derecha, y los historiadores pueden pronosticar un futuro apéndice de aquel libro de Santos Juliá, Historias de las dos Españas. Pero nos encontramos ante algo más tosco y denunciable: la reducción de nuestro debate público al uso de dos palabras, con el objetivo de que una parte del electorado se acostumbre a aceptar los mensajes del Gobierno. (…)

Vox y los perdedores de la globalización

Si Vox es el desembarco en España de la extrema derecha populista y xenófoba que engloba tanto a Trump como a Len Pen y Salvini, ¿siguen siendo estos movimientos, en su nivel más elemental, el grito desagradable pero sinceramente angustiado de los perdedores de la globalización? Quienes llenaron Vistalegre el domingo, ¿eran acaso antiguos obreros de la Ford, molestos por el cierre de su fábrica y el traslado de sus puestos de trabajo a un país emergente? ¿O eran más bien votantes movilizados por cuestiones fundamentalmente autóctonas y que beben de discursos con una larga tradición nacional? (…)

¿Seguro que han perdido?

Hay una historia paralela a la del procés, sin la cual este no se puede entender. Es la historia de las frases balsámicas que se ha ido repitiendo el constitucionalismo con respecto a lo que estaba sucediendo en Cataluña.

Desde el “no van a llegar hasta el final” que se decía en tiempos de Artur Mas al “esto es una pantomima para preparar unas elecciones autonómicas” que se decía en vísperas del 1 de octubre de 2017, pasando por el incombustible “el frente independentista se está resquebrajando”, las frases han sido muchas, variadas y sorprendentemente transversales. Pero todas se han basado en un diagnóstico, presuntamente bien informado, del verdadero estado de ánimo del separatismo. Y su mensaje ha sido siempre el mismo: la situación no es tan grave como parece. En realidad, esto se arregla prácticamente solo.

La última incorporación a esta fecunda historia es el “ellos saben que han perdido”. (…)

Huir hacia delante siempre es una opción

Es fácil olvidarse de ello, entre el ruido diario de nuestra vida nacional y la impresión que transmite de empantanamiento burocrático; pero el Brexit sigue adelante, arrojando lecciones sobre el tiempo que nos ha tocado vivir y dejando señales inquietantes de hacia dónde nos encaminamos.

Tomemos lo sucedido el jueves de la semana pasada. En una cumbre en Salzburgo, los líderes de las instituciones europeas y de sus Estados miembro rechazaron la propuesta de Theresa May para un nuevo acuerdo entre Reino Unido y la UE. Esto no debería haber supuesto sorpresa alguna. Desde el mismo momentoen que la primera ministra británica divulgó su propuesta, los líderes europeos habían dejado claro qué aspectos de la misma no podrían aceptar. Sin embargo, la reacción en Reino Unido, y sobre todo en los medios más partidarios del brexit, ha sido furibunda. (…)

Una Universidad mejor

Los políticos van y vienen, pero las instituciones permanecen. El principal beneficio que podemos extraer de los casos Cifuentes, Casado, Montón y Sánchez no tiene tanto que ver con las carreras políticas de estos personajes como con impulsar mejoras en nuestro sistema universitario. Porque, más allá de las particularidades y las consecuencias de cada uno de los casos, hay razones para pensar que los cuatro son síntomas de problemas bastante extendidos en la Universidad española. Problemas que se pueden y se deben resolver.

Tomemos, por ejemplo, el cum laude que obtuvo la tesis doctoral del presidente del Gobierno. Cualquier valoración de esta nota deberá hacerse a la luz de un dato implacable: más del 80% de las tesis doctorales defendidas en España obtienen el cum laude. (…)

El plagio en la universidad

El escrutinio de los currículums académicos de políticos ha sacado a la palestra un tema fundamental: hasta qué punto está extendida la práctica del plagio en los trabajos universitarios, y si el sistema dispone de mecanismos suficientes para detectarlos. Por mi experiencia como docente en universidades creo que este tema merece un debate que vaya más allá de las particularidades de cada caso, y de lo que termine pasando con Pablo Casado y con Pedro Sánchez.

Por mi parte, desde que empecé a dar clase a tiempo completo no ha habido un solo cuatrimestre en el que no me haya encontrado con algún caso de plagio. (…)

La fiesta nacional

La idea de que España es un proyecto rabiosamente centralista, construido por y para Madrid e insensible ante lo que pueda ocurrir en la periferia, resiste mal una comparación entre la Diada y el 2 de mayo.

Si solo nos fijásemos en la repercusión nacional de cada una de estas fiestas autonómicas, sería difícil identificar correctamente cuál de sus respectivas regiones posee la capitalidad del país. La España opinante lleva varios días anticipando la Diada de 2018 y podemos imaginar que su análisis consumirá varios días más; la última fiesta madrileña, por su parte, solo logró ser noticia de refilón, cuando quienes por entonces aún eran vicepresidenta y ministra de Defensa –sic transit– se sentaron juntas pero no se dirigieron la palabra.

Es la enésima paradoja del procés: si hay una fiesta autonómica que, por las reacciones que suscita y la atención que recibe del resto de España, podría confundirse con una fiesta verdaderamente nacional, esta es, hoy en día, la catalana. (…)

El mandato del PSOE

Entre 1909 y 1911, Reino Unido se sumió en una crisis institucional que enfrentó a las dos Cámaras del Parlamento. Una visión que simpatizase con el actual Gobierno podría ver paralelismos entre aquella crisis y la reciente decisión de PSOE y Podemos de modificar la ley para que el techo de gasto no deba ser aprobado por el Senado. Sin embargo, hay dos diferencias fundamentales entre la crisis británica de aquellos años y la situación actual; diferencias que dicen algo sobre la impostura de este Gobierno (…)

Los viajes que ya has hecho

Viajamos para descubrir lugares nuevos. Al menos, ese es el lugar común sobre el que se erige gran parte de nuestra idea de las vacaciones, y también uno de los reclamos más eficaces de la industria turística. La paradoja es que ya conocemos muchos de esos lugares que vamos a descubrir por primera vez. (…)