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2018 y el eterno ‘dilema Sánchez’

2017 fue un año fundamental en la historia de nuestra democracia. Llevamos semanas recordándolo, ahora que se cumple un lustro de la eclosión del proceso secesionista catalán. Pero el año del que verdaderamente no terminamos de salir es 2018. Fue entonces cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, cuando se configuró su alianza con Podemos y los separatistas, y cuando la nueva oposición se enfrentó a una pregunta que sigue persiguiéndola hoy en día: ¿qué hacer con un presidente como este? (…)

En ‘Brexitland’

Cómo nos molestaba lo de ‘Francoland’. Así bautizó Muñoz Molina la tendencia de la opinión pública extranjera a relacionar cualquier cosa que ocurriera en España con la Guerra Civil y con Franco. Ocurrió especialmente durante el procés: la negativa a conceder un referéndum de autodeterminación no se debía a su inconstitucionalidad sino a ‘Franco’s long shadow’. El desafío separatista no se explicaba por los años de gobierno de Pujol sino por ‘las heridas del 36’.

A los británicos les está ocurriendo algo parecido con el Brexit. La salida de la Unión Europea sigue enmarcando mucho de lo que se piensa y se dice en el extranjero sobre aquel país. Desde luego, aquello supuso una auténtica convulsión política y social que ya está teniendo efectos negativos sobre la economía británica. Esto no quiere decir que todo lo que ocurra en Reino Unido se explique por el Brexit. (…)

¿Que rabien los ‘progres’?

En las nuevas derechas hay una conciencia cada vez más clara de qué es lo que dicen las izquierdas / los progres / los woke, y una firme determinación de llevarles la contraria. Pero hay una diferencia sustancial entre reivindicar algo pese a que moleste al adversario y reivindicarlo porque molesta al adversario. No es lo mismo hablar de la Reconquista o del Imperio porque nos fascinen su complejidad y su trascendencia históricas que hacerlo porque resulta útil en la guerra cultural. De la misma manera que no es lo mismo ser liberal, conservador o tradicionalista que ser antiprogre. (…)

2017, cinco años después

Vamos avanzando por el quinto aniversario de la crisis de 2017. Hace unas semanas recordamos la aprobación en el Parlament de las «leyes de desconexión», el sábado toca el turno del referéndum ilegal del 1-O, la semana que viene volveremos sobre el discurso de Felipe VI y la manifestación de Vía Laietana, y así hasta llegar a las elecciones autonómicas de aquel diciembre. Este rally conmemorativo nos recuerda que difícilmente viviremos un otoño igual de «caliente»; también nos anima a volver sobre aquella crisis y sus consecuencias. Ofrezco al respecto las siguientes ideas (…)

La huella invisible de Isabel II

Cuando medimos la importancia histórica de Juan Carlos I solemos mencionar su papel en la Transición, o su comportamiento durante el 23-F. Cuando toque hablar de la relevancia histórica de Felipe VI, siempre podremos citar su discurso del 3 de octubre de 2017, en el momento álgido de la crisis secesionista.

Cuesta encontrar algo parecido en el larguísimo reinado de Isabel II. La monarca británica no se enfrentó a ninguna encrucijada nacional en la que sus palabras o sus decisiones marcaran el rumbo del país. No tuvo que hacer frente a golpes de Estado, ni a invasiones extranjeras, ni a grandes crisis del sistema –ni siquiera en los momentos más tensos del Brexit fue necesaria su intervención–. Podemos plantearnos incluso si Isabel II influyó decisivamente en uno solo de los acontecimientos y procesos que ha vivido el Reino Unido entre 1952 y 2022. (…)

Gorbachov: el hombre que pudo matar

La lápida de Mijaíl Gorbachov podría decir: «Intentó salvar la Unión Soviética». También podría poner: «No quiso un Tiananmen». La compatibilidad de ambas inscripciones resume la mezcla de fracaso estrepitoso y mérito extraordinario que define su obra política. (…)

¿La decadencia de Occidente?

Estos seis meses de guerra en Ucrania nos han descubierto muchas cosas: la capacidad de resistencia del pueblo y el Estado ucranianos, la efectividad de algunas armas novedosas en el campo de batalla, o el dudoso prestigio de ciertos analistas geopolíticos. Pero hay algo que conocíamos perfectamente antes de la invasión: lo ridículo que resulta el argumentario de Putin. (…)

Ucrania: horror e indiferencia

En 1940, el poeta británico Dylan Thomas fue testigo de los primeros bombardeos alemanes sobre Londres. Así los describió en una carta a un amigo: «Las baterías de Hyde Park estaban detonando. Había cañones en la azotea de Selfridges. Un avión fue derribado sobre Tottenham Court Road. Pero también había pálidos taxis que recorrían las calles, y autobuses que seguían con sus rutas, e incluso gente en la barbería». Al poeta le fascinaba esta yuxtaposición de horror y cotidianidad.

Me acuerdo de la carta de Thomas cuando me doy cuenta de que llevo dos, tres, cuatro días sin pensar en la invasión de Ucrania. (…)

¿Un Rishi Sunak español?

Tras la dimisión de Boris Johnson, los conservadores británicos se han puesto manos a la obra para elegir al próximo primer ministro de Reino Unido. El proceso de selección -entre unas primarias y un reality- dejaba a comienzos de esta semana un grupo de cuatro candidatos. Uno de ellos, Rishi Sunak, es hijo de inmigrantes indios; otra, Kemi Badenoch, es hija de inmigrantes nigerianos. Y aunque esta última fue eliminada el martes, está considerada como una estrella emergente en el partido.

¿Es concebible que algo así ocurra en España? ¿Que, cuando algún día toque elegir al sucesor de Sánchez en el PSOE o de Feijóo en el PP, la terna incluya a hijos de inmigrantes y a individuos cuya raza no sea la blanca? No parece probable, y habría que preguntarse por qué. No por cuestión de cuotas, sino porque parece un buen indicador de si el ascensor social y la integración están funcionando como debieran. (…)

El adiós de Boris Johnson

Boris Johnson es, sin duda alguna, uno de los políticos más importantes del Reino Unido en lo que llevamos de siglo XXI. El esperpéntico final de su breve etapa como primer ministro, cuyo reciente rosario de escándalos parece evocar los famosos versos de Eliot («así termina el mundo, no con un estallido sino con un sollozo»), no debería hacernos perder de vista su extraordinaria relevancia e influencia. (…)