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En ‘abrazosland’

El problema de los tópicos sobre España no es que crean en ellos personas que no votan aquí, sino que millones de españoles sigan dispuestos a recurrir a ellos. Esto es lo que parece estar ocurriendo en estas semanas de repunte pandémico. Varios expertos y dirigentes han señalado que hay un «factor cultural» que ayudaría a explicar por qué se han disparado los contagios en nuestro país. No se suele aportar más detalle, pero la connotación está clara: nos contagiamos, en parte, porque los españoles somos un pueblo efusivo, sobón, sociable. Quizá, también, algo indisciplinado e irresponsable. El argumento se deshace en cuanto consideramos que tenemos peor tasa de contagios que Italia y Grecia (…)

Un partido peor

Tras la destitución de Álvarez de Toledo, el PP es un partido menos valiente, menos inteligente y menos coherente.

Repasemos: el partido de la libertad destituye a alguien que tenía un perfil demasiado libre. El partido de la responsabilidad individual destituye a alguien que trataba a los votantes como adultos. El partido que se presenta como alternativa de Gobierno destituye a quien articulaba con lucidez y convicción un discurso alternativo al del Gobierno. El partido que habla de recompensar el esfuerzo destituye a quien se le unió cuando estaba en la ruina en que lo dejó el marianismo. El líder que deja a Feijóo desmarcarse de la línea oficial cuando quiera, reclama ahora sumisión absoluta. Podríamos seguir. (…)

Auditar el desastre

Crecen los apoyos a una auditoría independiente de la gestión de la pandemia en España. Pero ¿por qué se está insistiendo tanto en que no debería ‘politizarse’, ni señalar fallos y responsabilidades? (…)

Los europeos

¿Un paso adelante o un salto al vacío? La Unión Europea acaba de hacer las dos cosas. Y convendría que lo destacáramos: el acuerdo europeo no va de nuestras trincheras locales, sino de la continuada voluntad de 400 millones de personas de compartir esta esquina del planeta sin hacernos demasiada sangre. (…)

El Desastre

En España «lo ha hecho todo el pueblo, y lo que el pueblo no ha podido hacer se ha quedado sin hacer». La conclusión que Ortega sacaba hace cien años de nuestra historia sigue siendo sugerente. No tanto por su (escasa) veracidad, sino porque resume una larga tradición de desencanto con las élites de nuestro país. Y la cuestión de las élites cobra especial relevancia en el día del homenaje a los miles de muertos de la pandemia. Al final, es muy difícil sostener que nuestras élites políticas y administrativas han estado a la altura de este desafío. (…)

[Tribuna] Hablar de racismo aquí

A propósito de las reacciones de estas semanas en Europa al asesinato de un ciudadano negro (George Floyd) a manos de un policía en EEUU, deberíamos ser conscientes de -y consecuentes con- el lugar del planeta desde el que hablamos y escribimos sobre racismo. Conscientes de las limitaciones, las variaciones y también las oportunidades que nuestra ubicación permite. Si los europeos queremos tomarnos en serio las cuestiones raciales, deberíamos pensarlas de una forma ajustada a la realidad de nuestras sociedades, y aprendiendo de las soluciones fallidas de otros países. (…)

La universidad, ¿amenazada?

Estos meses se han producido debates sobre qué será de la universidad en el mundo pospandemia. Muchos han visto la posibilidad de un tránsito irreversible a la docencia online; en respuesta a ello se han publicado defensas inteligentes del modelo presencial. Pero lo importante es que la mayoría de estudiantes prefieren la universidad presencial. Hay algo en ella que encaja con nuestras expectativas más profundas de lo que es la experiencia universitaria. Quizá la amenaza más inmediata provenga de la pérdida de estudiantes internacionales como consecuencia de la pandemia (…)

Dos años de Sánchez

No somos más fuertes que hace dos meses ni que hace dos años. Porque la semana que empezó con el eslogan gubernamental terminará con la efeméride de la moción de censura a Rajoy (31 de mayo de 2018). Pedro Sánchez va a cumplir su segundo año como presidente y el balance es pésimo; máxime cuando hablamos de quien llegó a la Moncloa prometiendo devolver la decencia a las instituciones. (…)