Artículos

Artículos que guardan relación con algún aspecto de lo literario.

[En Letras Libres] Ensayo ‘La doble representación: novela española y política’

En el número de junio de Letras Libres publico un ensayo sobre las distintas maneras en las que la novela española ha retratado la vida política. Me centro especialmente en la distancia -crítica- desde la que se ha retratado este mundo, y termino abogando por ‘El disputado voto del señor Cayo’, de Miguel Delibes, como la gran novela española sobre la representación política. (…)

Un modesto periodista feliz

Solemos tratar el pasado como si fuera un museo. Al menos, en lo que a la historia de la cultura se refiere. Un recorrido bien planificado que nos lleva de estancia en estancia. Sin embargo, el pasado también tiene algo de mar nocturno donde flotan los restos de un naufragio. De las aguas rescatamos bultos silentes, cada uno con una historia a cuestas: este es un hidalgo del Siglo de Oro, este un minero asturiano del XIX, esta una pintora italiana que vivió el Risorgimento. El problema es que son demasiados. T. S. Eliot lo resumió bien: “tantos, / no sabía que la muerte hubiera deshecho a tantos.”

Uno de estos cuerpos rescatados es el de Eusebio García-Mina, más conocido como Eusebius. Bajo aquel nombre firmó columnas y críticas musicales durante varias décadas en la prensa navarra de comienzos del siglo XX. Uno de tantos modestos olvidados, al que Daniel Ramírez -polifacético periodista de EL ESPAÑOL- ha dedicado una biografía: ‘Eusebius, capitán de la nave de Baco’ (Renacimiento). (…)

Los mejores libros de 2019

En cierta medida, el pequeño paso que lleva del 31 de diciembre al 1 de enero trae consigo una enorme tranquilidad. Al menos para quienes prestan atención a las listas de “libros del año” redactadas por críticos, autores o lectores especialmente voraces que desfilan a lo largo de cada diciembre. Listas que ahora, además de copar los suplementos culturales y muchas columnas de opinión, se extienden a las redes sociales en forma de hilos, posts y comentarios a esos hilos y posts.

En diciembre, todo es hacer balance de lo mucho que vino y lo poco que logramos atrapar. Todo es volver sobre nuestros pasos lectores mientras tratamos de ignorar el severo dictamen de nuestro superego (mira estas listas apretadas y generosas, confiesa que muchos títulos ni siquiera te suenan, comprueba que, un año más, has sido incapaz de organizarte bien, que has vuelto a perder demasiado tiempo en tonterías). Todo el pescado está vendido y ya solo caben ejercicios de contabilidad.

Pero basta cruzar la fina línea que separa un año de otro y la cosa se tranquiliza. (…)

Salvar a Scrooge

En el Cuento de Navidad de Dickens, el avaro Scrooge recibe la visita de tres fantasmas: el de las Navidades Pasadas, el de las Navidades Presentes y el de las Navidades Futuras. Sin embargo, el fantasma que sobrevuela toda la historia es uno y el mismo: el de la soledad del propio Scrooge. Dickens plantea la Navidad como una maniobra de salvamento de los desfavorecidos; pero el cuento también plantea la Navidad como una operación de rescate de los solitarios. El final no es feliz solo porque, gracias a la nueva generosidad del viejo avaro, el pequeño Tim logre seguir con vida, sino también porque el propio Scrooge empieza a celebrar las Navidades con sus familiares. Incluso se insinúa un trueque algo incómodo: munificencia a cambio de compañía.

Me interesa esta idea de la Navidad como operación de rescate de los solitarios, porque señala una función de estas fechas más allá de la conmemoración religiosa y de la orgía gastronómico-consumista. Al fin y al cabo, la soledad va en aumento en las sociedades occidentales, por factores que van desde el alargamiento de la esperanza de vida, la diáspora creada por las nuevas realidades laborales y urbanísticas, o la relajación de los vínculos sociales. (…)

Stan Lee o el Creador

La carrera creativa de Stan Lee me parece verdaderamente increíble. No es solo que lograse crear un par de personajes lo bastante sugerentes como para cobrar vida más allá de sus propios guiones. Es que creó muchos. Además de sus superhéroes más conocidos, dio vida a los personajes secundarios y a las némesis que completan y dan sentido a sus historias. Y supo reconocer la fascinación que ejercen las dinámicas de marginación social, o las grandes mitologías de la Antigüedad, o el pacto fáustico con la tecnología, o las ansiedades de la era atómica (pocos síntomas más puros de ella que la creación del increíble Hulk).

Hay algo admirable -e inalcanzable- en esa exuberancia creativa, en esa laboriosidad honrada y popular. Harold Bloom, al glosar el genio de Shakespeare, se preguntaba cómo podía ser que una sola persona hubiese escrito obras tan distintas como Macbeth y El sueño de una noche de verano, Hamlet y Mucho ruido y pocas nueces. En un contexto de cultura popular, podríamos hacernos preguntas parecidas acerca de Stan Lee. Y luego está el elemento de historia sentimental que resulta inseparable de un personaje así. Yo no sé si Stan Lee fue una buena persona, si trataba bien a sus subordinados, si era escrupuloso con sus declaraciones de la renta ni si fue fiel a sus parejas. Sí sé que, durante décadas, millones de adolescentes solitarios se han sentido más acompañados gracias a Peter Parker, Matt Murdock, Bruce Banner, Sue Richards, Tony Stark, Jean Grey, Steve Rogers, Ben Grimm y tantos otros hijos de su prolífica imaginación (…)

¿Libros contra videojuegos?

En retrospectiva, lo que sucedió en Madrid el pasado fin de semana parece diseñado por algún apocalíptico de la cultura. En la capital coincidieron dos grandes eventos: el Festival Eñe -uno de los festivales literarios más importantes del año- y el Madrid Games Week -una gigantesca feria de videojuegos-.

El Eñe partía con varias ventajas, como la entrada gratuita durante todo el fin de semana o el estar ubicado en el centro mismo de la ciudad, concretamente en el cómodo y aristocrático Círculo de Bellas Artes. La entrada para lo de los videojuegos, por su parte, costaba 16 euros por día, y quienes desearan acudir debían desplazarse hasta los desangelados pabellones de IFEMA, última parada del Metro antes de llegar al aeropuerto. Las cifras, sin embargo, hablan por sí solas. A falta de confirmación oficial, podemos suponer que ambos festivales mantuvieron el número de asistentes del año pasado: 4.000 en la fiesta de la literatura, 100.000 en la de los videojuegos. (…)

Tanta gente que escribe bien

El verano es para los libros, pero también para las ansiedades que los acompañan.

Hace unos días, durante un viaje por Estados Unidos, entré en una librería. Bastaron unos minutos de paseo entre los expositores para constatar que me eran desconocidas todas las novelas expuestas en la sección de novedades, al igual que las de la estantería con el rótulo de Recomendaciones de nuestros libreros. No me decían nada ni los títulos, ni los nombres de los autores, ni los nombres de los críticos cuyo entusiasmo de molde (“una voz diferente que dará mucho que hablar”; “un libro necesario, imprescindible”) adornaba fajas y contraportadas. (…)